El Circe y Cemex presentan un estudio sobre el «potencial» de la Comunidad para bajar su factura energética si apuesta por la valorización.
El 76% de los residuos que generamos los aragoneses terminan en vertederos, frente al 52% de media en Europa y el 38% en la Unión Europea. Por ello, Aragón tiene «potencial para producir energía a partir de residuos y bajar la factura energética», explicó ayer María García, directora de Desarrollo Sostenible de Cemex España, que presentó el informe elaborado por la cátedra Cemex de Sostenibilidad y el Centro de Investigación y Recursos Energéticos (Circe). En época de crisis consideró que la prohibición que pesa en la comunidad sobre la incineración de residuos, que impide la «valorización energética», supone que «tenemos energía que estamos llevando al vertedero».
Antonio Valero, director del Circe, fue más tajante. Consideró que en Aragón «somos eficientes en energías renovables, en cogeneración, pero en el tema de los residuos estamos en la Edad de Piedra». Criticó que se equipare la incineración con la valorización, esta última un proceso «más sofisticado». Así, consideró que «la sociedad aragonesa no ha entendido aún la importancia que tiene la valorización».
El estudio analiza esta forma de aprovechar los residuos y convertirlos en energía. Así, calcula que cada aragonés genera 400 kilos de basura al año que equivalen energéticamente a 84 litros de gasolina. García defendió que su combustión produce el equivalente a las emisiones de CO2 de 0,1 coches al año, mientras que esperar a su descomposición en un vertedero supone las emisiones de dos coches anualmente. En este sentido, pidió a Aragón que tome como modelo a Austria, Alemania, Holanda, Suiza y Suecia, que han eliminado los vertederos.
No llega al consumidor
El informe fue presentando en el marco de la jornada sobre eficiencia energética organizada por el Club de Excelencia en Sostenibilidad con el apoyo de Cemex, en el que participaron también responsables de ABB, Red Eléctrica, Endesa y BSH Electrodomésticos. Desde esta última, el coordinador de Medio Ambiente, Seguridad y Salud Laboral, José Ángel Rupérez, confesó que «el mensaje de eficiencia energética no llega al consumidor español». Pese a contar con planes renove, otros países que no disfrutan de estas ayudas cambian antes a aparatos más eficientes. «Esto nos va a suponer una rémora para muchos años» porque las empresas del sector tendrán «pocos alicientes» para invertir en I+D+i, aseguró. El parque español sigue siendo de clase B ó C, categorías poco eficientes. La innovación avanza tan rápido que este año ya está en el mercado la clase A+++, que ha hecho que «la A sea ahora la peor, una clase baja en eficiencia», ya que la nueva ahorra un 60% más de energía.
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